La Humillación de Jesus | Pastor Gilberto Granados
Este mensaje resalta la humildad y la misión de Jesucristo. Aunque Él es Dios, Jesús decidió humillarse y vivir en completa obediencia al Padre. Su deseo es claro: que todos los que le vean y crean en Él tengan vida eterna y sean resucitados en el día final.
Jesús vivió totalmente sometido a la voluntad de Dios, mostrándonos que el verdadero discipulado requiere rendición. Como seguidores, estamos llamados a imitar Su ejemplo, dejando nuestra propia voluntad para cumplir la voluntad de Dios en cada área de nuestras vidas. Su vida nos enseña que una relación genuina con Dios produce obediencia, transformación y una intimidad más profunda a través del Espíritu Santo.
Jesús vino con un propósito: salvar a la humanidad. Ese mismo propósito ahora ha sido confiado a cada creyente. Hemos sido enviados al mundo, no para vivir para nosotros mismos, sino para llevar Su mensaje y cumplir la voluntad de Dios.
Al final, el honor no viene de los hombres, sino de Dios. Una vida sin Jesús trae vacío, pero en Él encontramos dirección, propósito y la promesa de vida eterna.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
This message highlights the humility and mission of Jesus Christ. Though He is God, Jesus chose to humble Himself and live in complete obedience to the Father. His desire is clear: that all who see Him and believe in Him may have eternal life and be raised on the last day.
Jesus lived fully submitted to God’s will, showing us that true discipleship requires surrender. As followers, we are called to imitate His example—setting aside our own will to fulfill God’s will in every area of our lives. His life teaches us that a genuine relationship with God produces obedience, transformation, and deeper intimacy through the Holy Spirit.
Jesus came with a purpose—to save humanity—and that same mission is now entrusted to every believer. We are sent into the world not to live for ourselves, but to carry His message and fulfill God’s will.
Ultimately, honor comes from God alone. A life without Jesus brings emptiness, but in Him we find direction, purpose, and the promise of eternal life.
